Alineándonos con nuestro Universo Interno

La Meditación es el arte de ir hacia dentro, de reencontrarse, y es importante tomar en cuenta a través de la misma, la conciencia de que todo nuestro cuerpo es un enorme Universo en constante evolución. La imaginación que nos permite nuestro hemisferio derecho cerebral, es la que nos conduce a la reconexión con todo aquello que no podemos ver ni tocar, y es la herramienta más cercana que tenemos para volver a estar conectados con nosotros mismos.

 Por esto mismo, es importante la visualización de todo nuestro cuerpo como si fuese el mismo universo… como siempre digo: galaxias en las articulaciones, planetas en las células, almas en la sangre, espíritus en las neuronas, soles en los chakras, todo es un gran sistema en crecimiento y evolución, que necesita de nuestro apoyo y supervisión para cumplir su cometido.   

 Este ejercicio, nos debe ayudar a entender lo difícil que es el trabajo para ese ser universal al que aquí llaman Dios, comprendiendo en el microcosmos las dificultades y maravillas del macrocosmos.

 Verán cómo por más que su intención sea puesta en la sanación de un órgano, posiblemente éste no responda, pues tiene libre albedrío, y debemos respetar eso…de esta forma, entenderán por qué no pueden los seres de luz entrometerse en nuestra sanación.

 Ejercicio:

Este ejercicio costa de dos herramientas básicas: la respiración, y la imaginación.

 Busquen un sitio tranquilo, tanto un lugar fuera o dentro de casa, y sentados relajadamente, comiencen a respirar profundo, sintiendo cómo sus pulmones se llenan desde la parte inferior (abdominal) hasta la superior (pectoral) exhalando el oxígeno en el mismo orden. Mantengan esta respiración por un largo momento, relajando todo su cuerpo, sintiendo todo el oxígeno recorrer sus venas, su cerebro… mientras continúan con esta sencilla respiración, visualicen, o imaginen, cada parte de su cuerpo: órganos, músculos, venas, huesos, todo, cada partecita, hasta las células y sus proteínas, sintiendo la reacción de cada parte a cada respiración.

Cuando lo hayan hecho, observen la luz de cada sector, la luz de los órganos, los colores que perciben dentro, cómo se mueve todo en su interior, en la sangre, los intestinos, todo, intenten imaginar las estrellas, las almas, los planetas, viajen por dentro con su imaginación, y observen Cómo su piel sostiene este gran cosmos.

 Ahora, se van a concentrar en las partes de su Universo que menos luz tienen, aquellas que se ven apagadas, o de colores feos e indefinidos, los lugares que molestan, que están enfermos… y con su misma respiración, van a distribuir la luz de su cuerpo, desde los sitios donde más luz observan, hacia donde menos hay. Mantengan la ley del equilibrio, no pidan más luz al universo si ustedes también pueden generarla. Dirijan esa luz con la respiración, tornando de colores, (usen la imaginación), a cada parte enferma o descolorida de su cuerpo.

 De esta forma, estamos revitalizando el sistema universal interno de manera pacífica y meditativa.

 Del libro “Vivir en el Universo” de Matias de Stefano. Pag 73. Cap. Ejercicios sencillos para nuestro camino. De su página web: http://www.ghan.com.ar/ con su autorización.

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