Trabajar la Atención

Para que la meditación sea efectiva y vayamos teniendo resultados en nuestras vidas cotidianas debemos ejercitar el “músculo” de la atención. Así podremos ir sacando la atención de las fijaciones  habituales, desplazarla hacia otro lado más positivo y enfocarla en lo que nos interesa con fuerza.

Observamos que al meditar en el centro de meditación o en nuestro hogar mediante meditaciones guiadas, esto funciona, estamos en calma, los demás también están centrados, nos impregna la fragancia del incienso, escuchamos quizás una música muy relajante y todo es propicio para sentarse a meditar. Al meditar observando la respiración, o una vela, o un punto del cuerpo, la mente se calma, pero lo único que estamos haciendo es atender a un estímulo que por sí mismo es tranquilizante.

Luego volvemos a casa o al trabajo y volvemos a fijar nuestra atención en todo aquello que nos perturba: los problemas con los hijos y la pareja, la falta de tiempo, las rutinas, el jefe y sus exigencias, etcétera, y ¿Dónde quedo toda la calma conseguida con la meditación? Empiezo a pensar que esto de la meditación en realidad no funciona. Pero no me estoy dando cuenta de que si quiero serenidad en mi vida, debo atender a aquello que me aporte serenidad. Esto no quiere decir que deba rechazar todo lo que me parezca agitado, sino que debo aprender a sacar mi atención de lo agitado, temeroso, crítico y obsesivo, para moverla hacia esa parte serena que existe en mí y en todos los demás. Ese modo de mirar que nos produce serenidad y alegría.

Por ejemplo cuando nuestros hijos nos juzgan o critican o se muestran recelosos y distantes. En lugar de engancharnos en recriminaciones, o sentirnos desdichados, podemos fijarnos en que quizás nos están pidiendo de una manera algo torpe, cariño o límites o más implicación. Darnos cuenta de esto hace que tengamos otra predisposición al encuentro y al diálogo y así atenuar el conflicto y hasta resolverlo.

Mirar así también nos ayuda a salir de nuestras mentes obsesivas o de nuestras neuras. Al practicar la atención podremos mirar desde otro punto de vista y encontrar otras soluciones a los problemas.

Meditación de atención (J. Manzanera)

Una vez en la postura, habiendo relajado cuerpo y mente, y respirando por la nariz.

 Lleva la atención a la entrada de las fosas nasales y observa como el aire pasa por ahí al inspirar y al espirar. Date cuenta de las sensaciones que se producen al respirar, humedad, sequedad, recorrido del aire. Deja que el aire entre y salga con naturalidad. Trata de mantener la atención ahí sin distraerte durante tres minutos, o aproximadamente 30 respiraciones.

Cada vez que te distraigas vuelve otra vez a las fosas nasales. Regresa una y otra vez hasta que el tiempo de distracción sea más corto que el de contemplación y hasta que no haya distracciones.

Si te estás iniciando, es mejor hacer meditaciones breves de 3 ó 5 minutos. De modo que si tienes tiempo, es preferible hacer, por ejemplo cuatro sesiones de 3 minutos que una de 12.

Ya puedes si quieres empezar a trabajar la atención en tus meditaciones. Suerte y un saludo.

Carlos Peral

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