La Atención, el pilar de la Meditación

En todas las tradiciones y enseñanzas espirituales ha sido siempre de capital importancia el manejo de la atención.  Podríamos afirmar que sin atención no hay progreso de ningún tipo.

No voy a entrar en este articulo en porque la mente se distrae con tanta facilidad, o porque parece que es más fácil fijarse en lo negativo que en lo positivo de lo que nos ocurre a diario. Tampoco quiero indagar en este momento la causa de algunos perfiles mentales obsesivos o algo neuróticos, cada vez más propiciados por nuestro entorno y modo de vivir.

Lo que sí que quiero resaltar es la necesidad cada vez más urgente que tenemos de adiestrar nuestra mente para que esté a nuestro servicio y no al revés. La mente y sus producidos los pensamientos tienen una cualidad muy especial, y esta es que se nos presentan de tal manera que casi siempre nos identificamos con ellos. Creemos que somos lo que pensamos, y en realidad lo que la mente produce no suele ser algo totalmente original e incuestionable, pero como “son nuestros” al menos en apariencia, pues los defendemos a muerte.

De hecho lo que pensamos está sujeto a la época, el país, las experiencias, las creencias, las influencias externas, el estado de ánimo, y a muchas cosas más que nos determinan y que son causa de nuestros contenidos mentales.

A veces puede suceder que nos quedemos pegados a un pensamiento obsesivo, o a una forma mental durante mucho tiempo. En este sentido es donde se muestra muy útil la meditación al trabajar con la atención.  Al hacer la práctica de observar la respiración, el abdomen, o cualquier otro objeto mental, estamos ejercitando el musculo de la atención.

Así conseguiremos ejercitar la mente de tres maneras: Sacar la atención de lo habitual. En lo que está enredada, problemas, obsesiones, pensamientos recurrentes. Desplazarla hacia otro lado. Ver el otro lado de las situaciones, lo bueno de estas, de mi mismo y de los demás. Enfocarla en lo que nos interesa con fuerza. Para conseguir las cosas importantes de la vida o cuando necesitamos un plus de energía y concentración.

Meditar al fin y al cabo es trabajar con la atención. La concentración que vamos consiguiendo mediante la meditación, es atención sostenida. Concentración en lo que queremos para los nuestros y para nuestras vidas. Foco y luz en nuestros objetivos de plenitud, bienestar y prosperidad.

En el siguiente artículo daremos otra vuelta a la práctica de la atención, y de cómo volver a ella una y otra vez aunque la perdamos por momentos hasta que se vaya haciendo más estable.

Un saludo

Carlos Peral

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